2/12/11
Certificados electrónicos y seguridad en correos
21/9/11
El engaño y la universidad
23/8/11
¿Por qué la guerra? Carta de Albert Einstein a Freud
La propuesta de la Liga de las Naciones y de su Instituto Internacional de Cooperación Intelectual en París para que invite a alguien, elegido por mí mismo, a un franco intercambio de ideas sobre cualquier problema que yo desee escoger me brinda una muy grata oportunidad de debatir con usted una cuestión que, tal como están ahora las cosas, parece el más imperioso de todos los problemas que la civilización debe enfrentar. El problema es este: ¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra? Es bien sabido que, con el avance de la ciencia moderna, este ha pasado a ser un asunto de vida o muerte para la civilización tal cual la conocemos; sin embargo, pese al empeño que se ha puesto, todo intento de darle solución ha terminado en un lamentable fracaso.Creo, además, que aquellos que tienen por deber abordar profesional y prácticamente el problema no hacen sino percatarse cada vez más de su impotencia para ello, y albergan ahora un intenso anhelo de conocer las opiniones de quienes, absorbidos en el quehacer científico, pueden ver los problemas del mundo con la perspectiva que la distancia ofrece. En lo que a mí atañe, el objetivo normal de mi pensamiento no me hace penetrar las oscuridades de la voluntad y el sentimiento humanos. Así pues, en la indagación que ahora se nos ha propuesto, poco puedo hacer más allá de tratar de aclarar la cuestión y, despejando las soluciones más obvias, permitir que usted ilumine el problema con la luz de su vasto saber acerca de la vida pulsional del hombre. Hay ciertos obstáculos psicológicos cuya presencia puede borrosamente vislumbrar un lego en las ciencias del alma, pero cuyas interrelaciones y vicisitudes es incapaz de imaginar; estoy seguro de que usted podrá sugerir métodos educativos, más o menos ajenos al ámbito de la política, para eliminar esos obstáculos.
Siendo inmune a las inclinaciones nacionalistas, veo personalmente una manera simple de tratar el aspecto superficial (o sea, administrativo) del problema: la creación, con el consenso internacional, de un cuerpo legislativo y judicial para dirimir cualquier conflicto que surgiere entre las naciones. Cada nación debería avenirse a respetar las órdenes emanadas de este cuerpo legislativo, someter toda disputa a su decisión, aceptar sin reserva sus dictámenes y llevar a cabo cualquier medida que el tribunal estimare necesaria para la ejecución de sus decretos. Pero aquí, de entrada, me enfrento con una dificultad; un tribunal es una institución humana que, en la medida en que el poder que posee resulta insuficiente para hacer cumplir sus veredictos, es tanto más propenso a que estos últimos sean desvirtuados por presión extrajudicial. Este es un hecho que debemos tener en cuenta; el derecho y el poder van inevitablemente de la mano, y las decisiones jurídicas se aproximan más a la justicia ideal que demanda la comunidad (en cuyo nombre e interés se pronuncian dichos veredictos) en tanto y en cuanto esta tenga un poder efectivo para exigir respeto a su ideal jurídico. Pero en la actualidad estamos lejos de poseer una organización supranacional competente para emitir veredictos de autoridad incontestable e imponer el acatamiento absoluto a la ejecución de estos. Me veo llevado, de tal modo, a mi primer axioma: el logro de seguridad internacional implica la renuncia incondicional, en una cierta medida, de todas las naciones a su libertad de acción, vale decir, a su soberanía, y está claro fuera de toda duda que ningún otro camino puede conducir a esa seguridad.
El escaso éxito que tuvieron, pese a su evidente honestidad, todos los esfuerzos realizados en la última década para alcanzar esta meta no deja lugar a dudas de que hay en juego fuertes factores psicológicos, que paralizan tales esfuerzos. No hay que andar mucho para descubrir algunos de esos factores. El afán de poder que caracteriza a la clase gobernante de todas las naciones es hostil a cualquier limitación de la soberanía nacional. Este hambre de poder político suele medrar gracias a las actividades de otro grupo guiado por aspiraciones puramente mercenarias, económicas. Pienso especialmente en ese pequeño pero resuelto grupo, activo en toda nación, compuesto de individuos que, indiferentes a las consideraciones y moderaciones sociales, ven en la guerra, en la fabricación y venta de armamentos, nada más que una ocasión para favorecer sus intereses particulares y extender su autoridad personal.
Ahora bien, reconocer este hecho obvio no es sino el primer paso hacia una apreciación del actual estado de cosas. Otra cuestión se impone de inmediato: ¿Cómo es posible que esta pequeña camarilla someta al servicio de sus ambiciones la voluntad de la mayoría, para la cual el estado de guerra representa pérdidas y sufrimientos? (Al referirme a la mayoría, no excluyo a los soldados de todo rango que han elegido la guerra como profesión en la creencia de que con su servicio defienden los más altos intereses de la raza, y de que el ataque es a menudo el mejor método de defensa.) Una respuesta evidente a esta pregunta parecería ser que la minoría, la clase dominante hoy, tiene bajo su influencia las escuelas y la prensa, y por lo general también la Iglesia. Esto les permite organizar y gobernar las emociones de las masas, y convertirlas en su instrumento.
Sin embargo, ni aun esta respuesta proporciona una solución completa. De ella surge esta otra pregunta: ¿Cómo es que estos procedimientos logran despertar en los hombres tan salvaje entusiasmo, hasta llevarlos a sacrificar su vida? Sólo hay una contestación posible: porque el hombre tiene dentro de sí un apetito de odio y destrucción. En épocas normales esta pasión existe en estado latente, y únicamente emerge en circunstancias inusuales; pero es relativamente sencillo ponerla en juego y exaltarla hasta el poder de una psicosis colectiva. Aquí radica, tal vez, el quid de todo el complejo de factores que estamos considerando, un enigma que el experto en el conocimiento de las pulsiones humanas puede resolver.
Y así llegamos a nuestro último interrogante: ¿Es posible controlar la evolución mental del hombre como para ponerlo a salvo de las psicosis del odio y la destructividad? En modo alguno pienso aquí solamente en las llamadas «masas ¡letradas». La experiencia prueba que es más bien la llamada «intelectualidad» la más proclive a estas desastrosas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no tiene contacto directo con la vida al desnudo ' sino que se topa con esta en su forma sintética más sencilla: sobre la página impresa.
Para terminar: hasta ahora sólo me he referido a las guerras entre naciones, a lo que se conoce como conflictos internacionales. Pero sé muy bien que la pulsión agresiva opera bajo otras formas y en otras circunstancias. (Pienso en las guerras civiles, por ejemplo, que antaño se debían al fervor religioso, pero en nuestros días a factores sociales; o, también, en la persecución de las minorías raciales.) No obstante, mi insistencia en la forma más típica, cruel y extravagante de conflicto entre los hombres ha sido deliberada, pues en este caso tenemos la mejor oportunidad de descubrir la manera y los medios de tornar imposibles todos los conflictos armados.
Pulsión de Guerra. Carta de Sigmund Freud a Einstein
Estimado profesor Einstein:
Como usted ve, no se obtiene gran cosa pidiendo consejo sobre tareas prácticas urgentes al teórico alejado de la vida social. Lo mejor es empeñarse en cada caso por enfrentar el peligro con los medios que se tienen a mano. Sin embargo, me gustaría tratar todavía un problema que usted no planteó en su carta y que me interesa particularmente: ¿Por qué nos sublevamos tanto contra la guerra, usted y yo y tantos otros? ¿Por qué no la admitimos como una de las tantas penosas calamidades de la vida? Es que ella parece acorde a la naturaleza, bien fundada biológicamente y apenas evitable en la práctica. Que no le indigne a usted mi planteo. A los fines de una indagación como esta, acaso sea lícito ponerse la máscara de una superioridad que uno no posee realmente. La respuesta sería: porque todo hombre tiene derecho a su propia vida, porque la guerra aniquila promisorias vidas humanas, pone al individuo en situaciones indignas, lo compele a matar a otros, cosa que él no quiere, destruye preciosos valores materiales, productos del trabajo humano, y tantas cosas más. También, que la guerra en su forma actual ya no da oportunidad ninguna para cumplir el viejo ideal heroico, y que debido al perfeccionamiento de los medios de destrucción una guerra futura significaría el exterminio de uno de los contendientes o de ambos. Todo eso es cierto y parece tan indiscutible que sólo cabe asombrarse de que las guerras no se hayan desestimado ya por un convenio universal entre los hombres. Sin embargo, se puede poner en entredicho algunos de estos puntos. Es discutible que la comunidad no deba tener también un derecho sobre la vida del individuo; no es posible condenar todas las clases de guerra por igual; mientras existan reinos y naciones dispuestos a la aniquilación despiadada de otros, estos tienen que estar armados para la guerra. Pero pasemos con rapidez sobre todo eso, no es la discusión a que usted me ha invitado. Apunto a algo diferente; creo que la principal razón por la cual nos sublevamos contra la guerra es que no podemos hacer otra cosa. Somos pacifistas porque nos vemos precisados a serlo por razones orgánicas. Después nos resultará fácil justificar nuestra actitud mediante argumentos.
24/7/11
SISTEMA CAPITALISTA Y SU ATROZ FRACASO: HAMBRUNA EN SOMALIA
Mientras algunas zonas del sistema mundo capitalista están en crisis por la transgresión de los derechos laborales, que han costado sangre y fuego a la clase trabajadora (Grecia por ejemplo), otros luchan por que el sistema les cumpla lo prometido y les garanticen el anhelado bienestar (welfare state), lo que no significa que se esté luchando por un mundo mejor, mucho menos porque otros hermanos menos afortunados y sometidos a la dominación imperial múltiple, desde hace siglos, se liberen.
Es el caso de mis hermanos y hermanas africanas, azotados por experimentos bacteriológicos, por los efectos del recalentamiento global (sequías), el cual es epifenómeno de la salvaje destrucción y depredación de los recursos naturales, azotados por las repulsivas prácticas de caridad de una iglesia que no se rebela contra la causa, sino que trata de suavizar los efectos, manipulando con aquello de que “es bueno ser pobre porque de ellos será el reino de los cielos”, además de ser un pueblo sometido a las políticas bastardas de división por razones étnico-religiosas, en fin, un sistema y sus representantes, interesado en la tragedia humana que se está desarrollando para así, sin mayor esfuerzo que no sea una demostración falsa de angustia por la miseria que ellos mismos han provocado, dominar y poseer tierras y riquezas. El detalle es que las cifras no mienten y la verdad es, que hay una demostración fehaciente de que el sistema fracasó y que ésta es otra arista de la mega crisis que enfrenta en el mundo entero.
Como consecuencia, la tasa de mortalidad infantil es de 105 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, mientras algunos voceros de organismos internacionales señalan que la tragedia se ha agudizado en 2011; y en las áreas más afectadas apenas el 20 por ciento de la población tiene acceso al agua potable. Un niño de cada nueve muere antes de cumplir el año de vida, y uno de cada seis antes de los cinco años (…) la mitad de los 3,7 millones de personas afectadas por la emergencia son menores de cinco años; unos 554.000 niños están desnutridos (FAO).- África subsahariana: 239 millones de personas en situación de malnutrición crónica
- Asia y el Pacífico: 672 millones
- América Latina y el Caribe: 53 millones
- Cercano Oriente y África del Norte: 37 millones
- Países desarrollados: 19 millones
- Hemos superado la vergonzosa cifra de 1.020 millones de hambrientos
- 56% son mujeres
- Esto supone unas 24.000 muertes diarias por causas relacionadas con el hambre
- el 75% corresponden a menores de cinco años, esto es unos 18 mil niños y niñas.
11/4/11
Posición de TADE Ingrid Castillo ante asamblea comunidad universitaria del día 08 de Abril de 2011. A propósito del cierre temporal del PFG GSDL
El PFG Gestión Social del Desarrollo Local, ha sido uno de los programas de formación clave en la construcción del modelo sociopolítico que queremos, desde las políticas que adelanta el gobierno Revolucionario, liderado por Hugo Chávez. Esto no se negocia, no se pacta, no se transa.
Si bien es cierto, que las fundamentaciones político filosóficas de quienes tuvieron la delicada responsabilidad de diseñar el proyecto fundacional de la UBV, no fueron las más adecuadas por su fuerte influencia euro céntrica en lo que es la construcción del conocimiento, e inclusive, en cuanto a la naturaleza y fines de la enseñanza formación de los y las estudiantes, no es menos cierto, que no se puede desconocer que hay historia, que hay procesos vividos y que el compromiso no es de una élite con el pueblo que demanda su derecho a formarse. Que se trata del Estado responsable de la formación del pueblo y para el pueblo, en concatenación con un proyecto de país que apunta a la implosión de la base económica del sistema, para así cristalizar la emergencia de lo nuevo con contenido latinoamericanista y particularmente muy Bolivariano.
Seguimos siendo testigos de primera línea de las profundas contradicciones que existen en las entrañas de nuestro proceso revolucionario. Cada quién se come la revolución a su antojo, como ya se dijo, es muy cómodo estar con Dios y con el Diablo, decirse revolucionario/a y desconocer que las realidades son diferentes y que como no se quiere enfrentar al poder porque sería fatal para mis intereses, entonces se permiten sobrevivir políticamente y además no ganarse “adversarios”. El detalle es que el chantaje político que señala que debemos tener “cuidado” (la política del miedo desde la pseudorevolución), implica sostener sistemáticamente formas de sujeción y subordinación de la clase menos privilegiada, ante los herederos nuevos de la lógica formativa tradicional que cuida sus parcelas (muy fragmentadas por cierto), de conocimiento. Me opongo rotundamente a esto.
¿Qué se puede pensar de quienes han cometido la torpeza de desmovilizar y domesticar especialmente a los/as estudiantes? Es absurdo, caer en la trampa del discurso que señala que, como todos se suponen de la misma acera izquierda, no hay por qué señalar, criticar o cuestionar. Mucho menos insinuar que no se deben tomar acciones contra esta decisión porque sería “atentar contra las autoridades”. ¡Ya las autoridades, específicamente cuatro personajes, han atentado contra el pueblo, contra la comunidad universitaria al golpear el rostro tomando DECISIONES EJECUTIVAS de manera clandestina y bajo la premisa de que el vulgo común no tiene suficientes herramientas para decidir, aportar o construir en ciertos “niveles”. Qué gran contradicción representa este accionar con el proceso de transformación universitaria que adelanta el gobierno Revolucionario. Por un lado le decimos a la Cecilia Arocha que abra la UCV al pueblo y se derrumben los procesos de control selectivo de matrícula, y por el otro, resulta que en nuestra UBV se realizan las mismas acciones con diferente nombre, pero con las mismas intenciones.
Esto es absolutamente contradictorio con la forma de actuar del líder de la Revolución Bolivariana, que consulta, informa y construye día a día la patria matria que necesitamos, con su pueblo.
No al chantaje, al discurso manipulado y a la mentira. No es tiempo de pactar. Lo hecho atenta contra el proceso coyuntural político que se avecina en 2012 ¿A qué apuestan? El profesor Edgar Figuera señaló, que la decisión tomada es por instrucciones del ciudadano presidente de la República y máximo líder de la Revolución Hugo Chávez. Sin embargo, no hay ningún indicio de verdad en ello y lo que se hace es exponer al presidente, porque el PFG Gestión Social ha sido y será bastión de lucha en las comunidades, a pesar de las fallas e ineficiencias del proceso de gestión administrativa que han azotado a nuestro amado PFG. ¡¿Quién es más contrarevolucionario/a?! Aquel que pretende acallar la voz del pueblo en nombre de un chantaje, aquel que habla para que el otro no entienda y para demostrar dominio académico (política del miedo desde el discurso), aquel que miente descaradamente, aquel que al verse frente al Otro, con pensar diferente NO LO ENFRENTA porque “no quiero problemas” y mucho menos “adversarios”. Qué tristeza que no todos/as hablamos.
Saludo la posición valiente de la Profesora Sandra Velásquez, que se atrevió a alzar la voz; la posición valiente de mis amados estudiantes siempre consecuentes y claros políticamente, saludo la posibilidad de ver cristalizada la realidad del reencuentro en circunstancias de crisis. Saludo la visbilización y exposición de los malestares que todos y todas tienen por los flagelos que afectan el desarrollo del PFG y saludo la posición valiente del Coordinador Nacional del PFG, Edgar Figuera, en cuanto a que asume responsablemente todo lo allí debatido, incluyendo las razones fundamentales que le movieron a cerrar temporalmente el PFG.
Ese debate, ese encuentro, a pesar de lo señalado por algunos personajes, TAMBIEN ERA CONSTRUCCIÓN DE PATRIA pues, se trata de defender un sueño, una forma distinta de hacer universidad, unos valores diferentes y una manifestación infinita de amor por lo que tanto ha costado. Difiero que la construcción con las autoridades y un grupo de profesores, acerca de lo que debe ser la “comuna” y la construcción de la “nueva geometría del poder popular” en cenáculo y con aire acondicionado, sea más o menos contribución, que lo logrado éste viernes. Eso es a lo menos ARROGANTE. ASI QUE NO SEAMOS TAN SOBERBIOS, TAMBIÉN EN EL FRAGOR DEL DEBATE POPULAR, SIN JERARQUÍA, SE CONSTRUYE MATRIA-PATRÍA SOCIALISTA.
Con dignidad y compromiso revolucionario,
TADE Ingrid Castillo
17/10/10
La ropa sucia se lava en casa o el Revolucionómetro
Anatema al discurso de la pureza revolucionaria a propósito de la UBV (Ccs) (escrito en 2005 en Aporrea y mejorado y aumentado hoy)Reflexionando acerca de la forma como nos relacionamos en esta revolución, me consigo con escenas repetidas de “cállate la boca, que puedes perjudicar al Presidente”. Bien, creo que esta frase lapidaria y chantajista es harto conocida por muchos y muchas. Cuando un “ciudadano” de la República se atreve a expresar sus pareceres o postura crítica con relación a cualquier hecho que represente una irregularidad en cualquier institución, misión o administración pública en general, siempre te salta algún lumpen energúmen@ dueñ@ de uno de los tantos revolucionometros a gritarte: ¡Bueno chica! Es que tú como que eres medio escuálida!! No ves que hablando esa paja perjudicas al Presidente y al “proceso” o a la jefa o al jefecito y su gestión! Pero, curiosamente cuando les preguntas ¿Qué entienden por proceso?, estos personajes ven al techo, se rascan la barriga o simplemente se empinan su vasito de wisky y te cambian el tema. ¿Cuántos no se han lavado el rostro con el Presidente y la Revolución?, ¿Cuántos no han detenido reclamos justos de derecho a nombre del Presidente y de la Revolución? Más aún ¿Cuántos no hemos sido víctimas del vil chantaje político ante la revisión crítica de algún hecho doloso en la administración pública?
El nuevo código de valores revolucionario, amerita sincerarse y revisar las actitudes que se requieren para la construcción de una sociedad justa, respetuosa del otro(a) y del modelo alternativo Bolivariano. La traición, la complicidad, la actitud complaciente del “a todo sí a nada no” o el jalabolismo (baña perros de la cuarta), por el hecho de seguir haciendo lo que es más conveniente para la individualidad y sus intereses, o por seguir disfrutando de la beca ministerial, primas por jerarquización, o de disfrutar de viajes con viáticos financiados por el organismo, o de cuidar el puesto (ergo bozal de arepa), o los permisos o comisiones de servicios otorgados(remuneradas o no) entre otras. Mi patria, mí casa, Venezuela, es el escenario propicio para el debate y la revisión del proceso que hemos estado viviendo hasta ahora. Pero más propicios son los espacios de la UBV, para dilucidar tan importante cuestión. No tendría sentido ocultar fallas y sería un error fatal para el futuro que es presente, insistir, a diez de años de revolución y con el antecedente de NO HABER APLICADO LA NECESARIA REVISIÓN A PARTIR DE LAS TRES R en 2007, en decirle al de al lado al más rancio estilo de los cabilleros adecos: cállate por que si no, te jodo, no ves que me saboteas mis proyectos personales, mis beneficios ¿A quién se le ha olvidado la revolución? ¿No será a quienes hoy sólo cuidan su comodidad, sus prebendas, su semillero personal, sus proyectos particulares? Da asco el mezclote extraño del pseudo discurso revolucionario que sale de los hocicos de quienes como jauría de perros, sólo cuidan rebaño ajeno: se llaman de avanzada y muy claros, pero sin negociar los privilegios del ser “intelectual parasitario” de nuestra universidad.
Siempre he creído que el verdadero sentido de la amistad radica, en la posibilidad de señalar el momento justo cuando se ha equivocado el camino. Así, como la certeza de andar por la senda justa. Resulta que hoy te amedrentan, con el babero en la boca, con frases repetidas y poco originales como: “caramba compatriota dudo de su compromiso revolucionario”. ¡¿Quién carajo tiene la vara para medirlo?! La estratagema de silenciar por conveniencia, es contrarrevolucionaria. Pretender que esto siga siendo una práctica común; ES TRAICIÓN.
Resulta que en repetidas ocasiones son aquellos pseudo revolucionarios, practicantes de sus miserias sin ningún escrúpulo, los oportunistas, los que le besan los pies y son
capaces de desdoblarse y pasar de académicos/as ilustradas de capa roja y demás a bodyguard de las autoridades: No mejora nada el enfermo y francamente ¡Lo que dan es lástima! Esos que logran colarse en las estructuras de poder y con un doble discurso pasan a negociar licitaciones para privilegiar contratistas, aplicar “operación colchón”, usufructuar de los bienes del estado para beneficio propio, transar puestos de trabajo, negociar cabezas, negociar becas institucionales, administrar cooperativas, comprar conciencias falsas con becas, viajes o carguitos, consolidar el nepotismo, en fin ejercer uno de los vicios más dañinos de todo sistema de gobierno: la corrupción (mental y material). La corrupción es el cáncer de la democracia. La corrupción descompone el quehacer político y carga, como sietecueros, en la piel social, la lisonja, el despotismo, la mentira, la manipulación, el rastrerismo, el “casi te pongo las pantuflas”. Todas estas actitudes genuflexas y rastreras, parecen constituirse en la madre de las anti virtudes que poco a poco, se ha ido imponiendo en nombre de la Revolución.
Si te atreves a alzar la voz para protestar por alguna acción violatoria de algún derecho, entonces acuden enseguida estos personajes faltos de olfato político y de valor para enfrentar al verdadero adversario, y proceden a amenazarte de manera velada y descarada. Luego te expresan con mirada lánguida y la mano en el corazón, que “por el Presidente y la Revolución debes callar”. Debemos evitar que la cotidianidad del pueblo noble se contamine con esta práctica y con la indiferencia y la estrategia guebeliana de crear, desde los laboratorios chimbos de chisme y cobardía, matrices de opinión en contra de quienes expresen sus opiniones o señalen los errores. Triste es oír a personitas, muy rastacueras/os recogiendo el rumor o chisme para joder la moral del Otro y de la Otra. Insinuando con comentarios malsanos, para comprometer la moral ajena: COMO DICEN EN MI TIERRA, LAS PUNTAS SON PROPIAS DE LAS PUTAS…Y es que hasta miserablemente cobardes son. Enseñar al pueblo a exigir derechos, señalar fallas, actos de corrupción y cumplir deberes, es revolucionario. Porque se entiende que errar es de humanos, rectificar es de sabios. Sean sabios.
SIN ANONIMOS, DE FRENTE Y CON LA CARA EN ALTO.
Ingrid Castillo
ibecast@gmail.com




